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El partido era difícil, como lo es siempre que jugamos contra el Sevilla, pero en esta oportunidad ganamos y goleamos, 4-3, Goles geniales, mucha acción, velocidad y ataque, emoción hasta el final y casi como siempre, esa cuota de nervios que se te mete en el cuerpo hasta que el árbitro pita el final. Entonces se desata la alegría y dejas salir la emoción, lo viví todo desde el campo con mi amigo Miguel, con quien veo habitualmente los partidos, festejamos con la gente de alrededor, había mucha gente y estábamos volcados con el equipo, una noche para el recuerdo...
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